Caminho pelas Estrelas Follow by Email

quarta-feira, 10 de outubro de 2018

Fw: ¿Tengo que Callar? Je dois me taire ? I must be silent ? Eu tenho que calar a boca?



----- Mensagem encaminhada -----
De: Cercle Univ. Ambassadeurs de la Paix
Enviado: ‎quarta-feira‎, ‎10‎ de ‎outubro‎ de ‎2018‎ ‎05‎:‎08‎:‎13‎ ‎-03
Assunto: Fw: ¿Tengo que Callar? Je dois me taire ? I must be silent ? Eu tenho que calar a boca?

 
 
de notre ambassadrice Noris Robert Venezuela
 
 
                                                                                                            ¿Tengo que Callar?

¿Acaso, ser sincera y expresar lo que siento, es hablar mal de mi propio país? ¿Es qué apuntar y señalar las cosas mal hechas y perjudiciales, implican que no quiero a mí país?
Decir lo que no quieren que se oiga ¿me convierte en antipatriota, vende patria o mal ciudadana? La respuesta es no, no lo es.

Nada de lo que diga o sienta, tiene que encasillarme dentro de una doctrina política o ideológica, hacia un bando u otro, porque eso no es lo que me motiva,
eso no es mi objetivo.
A mi me conmueve profundamente mi país y su gente. Si quieren tildarme de algo, bien puede decirse que soy absolutamente intolerante ante la mentira,
la opresión, la injustica y la hipocresía.

¿Por qué debo callar? Callar es otorgar y en este caso no puedo otorgar, mi conciencia no me lo permite.

Decir y expresar, lo que hoy expongo, es obvio y visible para todos. Nadie lo puede negar, ni hacerse el ciego. De lo que hablo es de las huellas del permanente abuso,
de la pobreza en que estamos sumidos, del silencio forzoso impuesto, de la putrefacción moral, de la agresión directa o indirecta.

La perversidad del poder acecha a los que piensan distinto y pensar distinto en una sociedad abierta y democrática implica mejorar, pulir, reestructurar las cosas en beneficio de todos.
Sea cuál sea la idea que se manifieste puede eventualmente convertirse en un tema que active en otros seres puntos de vista que quizá aporten algo que sea provechoso para otros.
La manifestación de una idea o pensamiento no necesariamente significa la imposición de esa idea sino más bien someterla al escrutinio y examen para que sea evaluada por otros que quizá no piensen igual.

No poder manifestarse u opinar encierra y coarta el intelecto del ser humano.  Todas las voces, sin excepción, en una verdadera democracia, tienen su peso y aunque
sean extremas o incomodas son escuchadas, sin que se tomen como verdades o mentiras absolutas. Como contraposición el silencio impuesto, en nuestro país, por temor a represalias es una señal clara de una estructura política intolerante que no acepta una sola voz disonante, porque la única verdad es la que imponen. ¿No hay otra?

¿Cómo callar, siendo una de las víctimas y testigo vivencial de una farsa que nos presentan a diario, en este país llamado Venezuela? El experimento político-social que comenzó en 1998 muestra y evidencia solamente, como resultado palpable, las desdichas y adversidades a que se somete la población, día tras día.

La preguntas que constantemente surgen en mí cabeza son: ¿estamos mejor o peor después de 18 años de la llamada revolución del siglo XXI? ¿Si o no? ¿Se cumplieron las promesas que se dieron como esperanza a un pueblo que buscaba respuestas a sus reclamos en 1998? ¿Si o no?

Ante todo evento, en que interviene el ser humano, el resultado es validado como positivo o negativo, como exitoso o desastroso y hasta ahora el resultado de este llamado "proceso" ha sido negativo. 18 años para llegar donde hemos llegado y para estar donde estamos no puede justificarse con ningún argumento, a menos que entremos en aspectos meramente propagandísticos o políticos. Lógico, si llevamos esto al terreno del pensamiento de Maquiavelo, que el fin justifica los medios, deberíamos tener claridad de los objetivos y las metas
a conquistar, pero realmente ¿cuál es el fin y cuáles han sido los medios? ¿El fin, que se propone la clase dirigente, cuál es? ¿Los medios han sido y son propios de un sistema auténticamente democrático? Las preguntas no me dejan y están en cada respiro que tomo: ¿estamos mejor que en 1998? ¿Cuáles han sido los resultados? ¿Somos un mejor país ahora? ¿Hemos progresado? ¿Las personas hoy tienen más tranquilidad, más bienestar, más expectativas de un buen presente o más visión de su futuro o de sus hijos o es que reina y avanza una permanente incertidumbre que no nos permite ver o proyectar más allá que el ahora?

Hemos visto y vivido las promesas de una igualdad que realmente no existe, de ciudadanos depauperados, de un sometimiento continuó a normas que se establecen solamente para controlar, de intolerancia, de permanentes ilusiones desparramadas como hojas al viento, de promesas que pasan a otras promesas incumplidas. ¿La situación de estos años cambio en algo las desigualdades o simplemente estas cambiaron de un apellido a otro apellido?

Hemos visto, al igual que antes, personas que por estar cerca del poder hacerse de fortunas incalculables. ¿En qué consiste el resultado del sacrificio que se nos pide? ¿En qué?
¿Cómo y porqué callar? Vivir en Venezuela se ha vuelto una proeza. Para ser más precisa no debo decir "vivir", ya que esto tiene en otros países otro significado, otra connotación, aquí el término más adecuado es "sobrevivir".

Los proyectos individuales, sean estos intelectuales, culturales, deportivos, recreacionales o comerciales han sido desplazados, opacados o diluidos dentro de una neblina de promesas e ilusiones, y esos espacios ahora están ocupados en ver como no morir si nos intentan robar al salir de un banco, por roban nuestro vehículo o por haber salido a disfrutar una noche.
En consecuencia, tenemos que malgastar nuestro tiempo haciendo múltiples colas para acceder a comida, medicina, vestimenta o cualquier trámite que tenga que ver con el Estado. ¿Estamos mejor ahora, mejor que en 1998? ¿Si o no?
No puedo callar, ni tampoco pretendo con mis palabras inclinar balanzas…, sólo quiero expresarme y sentir que al menos todavía tengo ese derecho.
************************************************************************************************************************************************************
                                                                                  je dois me taire ?
 
Etre honnête et exprimer ce que je ressens signifie mal parler de mon propre pays? Est-ce que c'est pour signaler et signaler les choses mauvaises
et nuisibles, impliquer que je ne veux pas de mon pays? Dire ce que vous ne voulez pas être entendu me rend antipatriotique, pays de vente ou mauvais citoyen?              La réponse est non, ce n'est pas.

Rien de ce que je dis ou ressent ne doit me mettre dans une doctrine politique ou idéologique, d'un côté ou de l'autre, parce que ce n'est pas ce qui me motive, ce n'est pas mon objectif. Je suis profondément ému par mon pays et ses habitants. Si vous voulez me marquer de quelque chose, on peut dire que je suis absolument intolérant des mensonges, de l'oppression, de l'injustice et de l'hypocrisie.

Pourquoi devrais-je me taire?
Le silence est à accorder et dans ce cas je ne peux pas accorder, ma conscience ne le permet pas.

Dire et exprimer ce que j'expose aujourd'hui est évident et visible pour tous. Personne ne peut le nier ou devenir aveugle. Ce dont je parle,
ce sont les traces d'abus permanent, de la pauvreté dans laquelle nous sommes plongés, de silence imposé, de putréfaction morale,
d'agression directe ou indirecte.

La perversité du pouvoir vise ceux qui pensent différemment et pensent différemment dans une société ouverte et démocratique, ce qui implique d'améliorer, de perfectionner, de restructurer les choses dans l'intérêt de tous. Quelle que soit l'idée, cela peut éventuellement devenir un problème
qui active les points de vue d'autres êtres et qui peut apporter quelque chose de bénéfique aux autres. La manifestation d'une idée ou d'une pensée
ne signifie pas nécessairement l'imposition de cette idée, mais plutôt la soumettre à un examen minutieux afin qu'elle puisse être évaluée par d'autres qui ne pensent peut-être pas de même.

 
Ne pas être capable de s'exprimer ou d'opiner enferme et restreint l'intellect de l'être humain. Toutes les voix, sans exception, dans une véritable démocratie, ont leur poids et, même si elles sont extrêmes ou inconfortables, elles sont entendues sans être prises pour des vérités ou des mensonges absolus.
 En revanche, le silence imposé, dans notre pays, par peur des représailles, est le signe clair d'une structure politique intolérante qui n'accepte pas
une seule voix dissonante, car la seule vérité est celle qu'ils imposent. Il n'y en a pas d'autre?

Comment pouvons-nous rester silencieux, en étant l'une des victimes et le témoin existentiel d'une farce qui nous est présentée quotidiennement
dans ce pays appelé le Venezuela? L'expérience politico-sociale commencée en 1998 ne montre qu'une preuve tangible des malheurs et des épreuves auxquels la population est soumise, jour après jour.

Les questions qui me viennent constamment à l'esprit sont les suivantes: sommes-nous meilleurs ou pires après 18 ans de la soi-disant révolution
du 21ème siècle? Oui ou non? Les promesses faites en tant qu'espoir à un peuple cherchant des réponses à leurs revendications en 1998 ont-elles été tenues? Oui ou non?

Avant tout évènement dans lequel l'être humain intervient, le résultat est validé comme positif ou négatif, comme réussi ou désastreux et jusqu'à présent, le résultat de ce prétendu "processus" a été négatif. 18 ans pour arriver où nous sommes arrivés et être où nous sommes ne peuvent être justifiés par aucun argument, à moins que nous n'entrions dans une simple propagande ou dans des aspects politiques. Logiquement, si nous considérons cela comme la pensée de Machiavel, que la fin justifie les moyens, nous devrions avoir des objectifs clairs et les objectifs à atteindre, mais en réalité, quelle est la fin et quels ont été les moyens? La fin, qui est proposée par la classe dirigeante, c'est quoi? Les médias ont-ils été et sont-ils typiques d'un système authentiquement démocratique? Les questions ne me quittent pas et sont à chaque souffle que je prends: sommes-nous meilleurs qu'en 1998?
Quels ont été les résultats? Sommes-nous un meilleur pays maintenant? Avons-nous fait des progrès? Les gens d'aujourd'hui ont-ils plus de tranquillité, de bien-être, d'attentes de bon cadeau ou de vision de leur avenir ou de leurs enfants ou est-ce une incertitude permanente qui règne et des avancées qui ne nous permettent pas de voir ou de projeter au-delà de cela maintenant?
Nous avons vu et vécu les promesses d'une égalité qui n'existe pas vraiment, de citoyens appauvris, d'une soumission continuelle à des normes qui ne sont établies que pour contrôler, d'intolérance, d'illusions permanentes éparpillées comme des feuilles au vent, de promesses qui passent à d'autres promesses non atteint.
La situation de ces années a-t-elle quelque peu modifié les inégalités ou est-ce simplement passé d'un nom de famille à un autre?
Nous avons vu, comme auparavant, des personnes qui sont sur le point de pouvoir se fortifier. Quel est le résultat du sacrifice qui nous est demandé?
En quoi?
Comment et pourquoi faire taire? Vivre au Venezuela est devenu un exploit. Pour être plus précis, je ne devrais pas dire "vivre", car cela a dans d'autres pays un autre sens, une autre connotation, le terme le plus approprié étant "survivre".

Des projets individuels, qu'ils soient intellectuels, culturels, sportifs, récréatifs ou commerciaux, ont été déplacés, éclipsés ou dilués
dans un flou de promesses et d'illusions, et ces espaces sont maintenant occupés à voir comment ils ne peuvent pas.

**********************************************************************************************************************************************************************************************************************************************
 
                                                                                I must be silent ?

To be honest and to express what I feel means to talk badly about my own country? Is it to report and report bad and harmful things,
imply that I do not want my country? Saying what you do not want to be heard makes me unpatriotic, a country of sales or a bad citizen?
 
The answer is no, it is not.

Nothing I say or feel should put me in a political or ideological doctrine, on one side or the other, because that's not what motivates me,
 
it's not my goal. I am deeply moved by my country and its people.
If you want to mark me with something, we can say
that I am absolutely intolerant of lies, oppression, injustice and hypocrisy.

Why should I shut up?
Silence is to be granted and in this case I can not grant, my conscience does not allow it.

Saying and expressing what I am exposing today is obvious and visible to all. Nobody can deny it or become blind.
What I'm talking about these are the traces of permanent abuse, of the poverty in which we are immersed, of imposed silence, of moral decay,
direct or indirect aggression.

The perversity of power targets those who think differently and think differently in an open and democratic society, which implies improving,
to perfect, to restructure things in the interest of all.
Whatever the idea, it can eventually become a problem that activates
the points of view of other beings and who can bring something of benefit to others.
The manifestation of an idea or a thought does not mean
not necessarily impose this idea, but rather subject it to scrutiny so that it can be evaluated by others who do not think
maybe not the same.

 
Not being able to express oneself or to opine confines and restricts the intellect of the human being.
All voices, without exception,
in a true democracy, have their weight and, even if they are extreme or uncomfortable, they are heard without being taken for truths
or absolute lies. On the other hand, the silence imposed in our country, for fear of reprisals, is the clear sign of an intolerant political structure
that does not accept only one dissonant voice, for the only truth is the one they impose. There is no other?

How can we remain silent, being one of the victims and the existential witness of a joke that is presented to us daily
in this country called Venezuela?
The political and social experiment begun in 1998 shows only tangible proof of the misfortunes and
the population is subjected, day after day.

The questions that constantly come to my mind are: Are we better or worse after 18 years of the so-called revolution?
of the 21st century? Yes or no?
Have the promises made as a hope to a people seeking answers to their demands in 1998 been kept?
 
Yes or no?

Before any event in which the human being intervenes, the result is validated as positive or negative, as successful or disastrous and until now,
the result of this so-called "process" was negative.
18 years to arrive where we arrived and where we are can not be justified
 
by no argument, unless we enter into mere propaganda or political aspects.
Logically, if we consider
as the thought of Machiavelli, that the end justifies the means, we should have clear goals and objectives to achieve, but in reality,
what is the end and what were the means? The end, which is proposed by the ruling class, what is it? Have the media been and are they
typical of a truly democratic system? The questions do not leave me and are with each breath that I take: are we better than in 1998?
What were the results? Are we a better country now? Have we made progress?
Do people today have more peace,
of well-being, expectations of a gift voucher or vision of their future or their children or is it a permanent uncertainty that prevails and advances
that do not allow us to see or project beyond that now?
We have seen and experienced the promise of equality that does not really exist, impoverished citizens, continual submission to standards
that are not established only to control, of intolerance, of permanent illusions scattered like leaves in the wind, of promises that pass to other
unfulfilled promises. Has the situation in these years changed inequalities somewhat or simply changed from one family name to another?
We have seen, as before, people who are about to be empowered. What is the result of the sacrifice that is asked of us?
In what?
How and why to silence? Living in Venezuela has become a feat. To be more precise, I should not say "live" because it has in other countries
another meaning, another connotation, the most appropriate term being "to survive".

Individual projects, whether intellectual, cultural, sporting, recreational or commercial, have been displaced, overshadowed or diluted
in a blur of promises and illusions, and these spaces are now busy seeing how they can not.
***************************************************************************************************************************
Eu tenho que calar a boca?

Ser honesto e expressar o que sinto significa falar mal do meu próprio país?
É para sinalizar e relatar as coisas ruins
e prejudicial, implica que eu não quero o meu país? Dizer o que você não quer ser ouvido me faz antipatriótico, um país de vendas ou um cidadão ruim?
A resposta é não, não é.

Nada que eu diga ou sinta me coloque em uma doutrina política ou ideológica, de um lado ou de outro, porque isso não é o que me motiva, não é meu objetivo. Estou profundamente comovido pelo meu país e seu povo.
Se você quer me marcar com alguma coisa, pode dizer que sou absolutamente intolerante com mentiras, opressão, injustiça e hipocrisia.

Por que eu deveria calar a boca?
O silêncio é para ser concedido e neste caso eu não posso conceder, minha consciência não permite isso.

Dizer e expressar o que estou expondo hoje é óbvio e visível para todos. Ninguém pode negar ou ficar cego.
O que eu estou falando
estes são os traços do abuso permanente, da pobreza em que estamos imersos, do silêncio imposto, da decadência moral,
agressão direta ou indireta.

A perversidade do poder tem como alvo aqueles que pensam de forma diferente e pensam de forma diferente em uma sociedade aberta e democrática, que envolve melhorar, aperfeiçoar e reestruturar as coisas para o benefício de todos.
Qualquer que seja a ideia, pode eventualmente tornar-se um problema que ativa os pontos de vista de outros seres e pode trazer algo benéfico para os outros. A manifestação de uma ideia ou pensamento não significa necessariamente impor essa idéia, mas submetê-la ao escrutínio para que possa ser avaliada por outras pessoas que talvez não pensem da mesma maneira.

 
Não ser capaz de se expressar ou de opinar limita e restringe o intelecto do ser humano.
Todas as vozes, sem exceção, em uma verdadeira democracia, têm seu peso e, mesmo que sejam extremas ou desconfortáveis, são ouvidas sem serem tomadas por verdades ou mentiras absolutas.
 
Por outro lado, o silêncio imposto em nosso país, por medo de represálias, é o sinal claro de uma estrutura política intolerante que não aceita
apenas uma voz dissonante, pois a única verdade é aquela que eles impõem.
Não há outro?

Como podemos permanecer em silêncio, sendo uma das vítimas e o testemunho existencial de uma piada que nos é apresentada diariamente
neste país chamado Venezuela?
O experimento social e político iniciado em 1998 mostra apenas uma prova tangível dos infortúnios e dificuldades a que a população é submetida, dia após dia.

As perguntas que constantemente me vêm à mente são: Será que estamos melhor ou pior depois de 18 anos da chamada revolução?
do século 21? Sim ou não? As promessas feitas como uma esperança para as pessoas que buscam respostas para suas demandas em 1998 foram mantidas?
Sim ou não?

Antes de qualquer evento em que o ser humano intervenha, o resultado é validado como positivo ou negativo, como bem-sucedido ou desastroso e até agora, o resultado desse chamado "processo" tem sido negativo. 18 anos para chegar onde chegamos e estar onde estamos não podem ser justificados por qualquer argumento, a menos que entremos em uma mera propaganda ou aspectos políticos. Logicamente, se considerarmos isso como o pensamento de Maquiavel, que o fim justifica os meios, devemos ter metas e objetivos claros para alcançar, mas, na realidade, qual é o fim e quais os meios? O fim, que é proposto pela classe dominante, o que é isso? A mídia tem sido e eles são típicos de um sistema verdadeiramente democrático?
As perguntas não me deixam e estão com cada respiração que eu faço: somos melhores que em 1998?
Quais foram os resultados? Somos um país melhor agora? Nós fizemos progresso? As pessoas de hoje têm mais paz, bem-estar, boas expectativas de doações ou visão para o futuro ou seus filhos, ou é uma incerteza e progresso permanentes que não
não permite ver ou projetar além disso agora?
Vimos e experimentamos a promessa de uma igualdade que realmente não existe, de cidadãos empobrecidos, de submissão contínua a padrões que só são estabelecidos para controlar, da intolerância, ilusões permanentes espalhadas como folhas.
no vento, promessas que passam a outras promessas não alcançadas.
A situação nesses anos mudou as desigualdades de alguma forma ou simplesmente mudou de um nome de família para outro?
Vimos, como antes, pessoas que estão prestes a se fortalecer.
Qual é o resultado do sacrifício que nos é pedido?
Em que?
Como e por que silenciar? Viver na Venezuela tornou-se um feito. Para ser mais preciso, não devo dizer "viver", porque tem em outros países outro significado, outra conotação, sendo o termo mais apropriado "sobreviver".

Projetos individuais, sejam intelectuais, culturais, esportivos, recreativos ou comerciais, foram deslocados, ofuscados ou diluídos
em um borrão de promessas e ilusões, e esses espaços estão agora ocupados vendo como eles não podem.
*************************************************************************************************************************************************************
 
 

Garanti sans virus. www.avast.com